Una experiencia para no olvidar (CANADA)

publicado a la‎(s)‎ 10 may. 2016 5:05 por Web Master   [ actualizado el 10 may. 2016 15:38 ]
ESTANCIA EN CANADÁ DE CLARA ESTEBAN 1º Bachillerato

    Una experiencia para no olvidar.

     Hace ya unos meses, en septiembre de 2015, tuve la oportunidad de “cruzar el charco” y viajar a Canadá, algo que siempre había querido hacer. Esto fue posible gracias a una beca para pasar un mes allí con una familia de acogida. Y de verdad que merece muchísimo la pena esforzarse por oportunidades como ésta.

     Tras unas 12 horas de viaje entre autobús y avión, los 50 estudiantes de Aragón llegamos al aeropuerto de Toronto, y de allí nos llevaron al encuentro con nuestras familias de acogida en el mítico autobús escolar amarillo. Mi familia eran Deanna y su hijo Nolan de 10 años, y me llevaron en coche hacia su casa en un pueblo llamado St. Marys. Allí es donde iba a pasar el mes e ir al instituto, como una integrante más en la familia.


     El instituto era muy diferente a como lo conocemos en España. A mí me pusieron cuatro asignaturas que tendría todos los días durante todo el mes. Eran “Parenting, “Indigenous peoples in Canada”, “Guitar”  y “Drama”. Los profesores me acogieron muy bien, eran muy atentos y simpáticos, y me preguntaban cosas sobre España. Además, allí conocí a gente no sólo de Canadá, sino también de Brasil, de Suiza e incluso de España, que también habían ido mediante becas.

     Las tardes las pasaba en casa con la familia, o bien iba a la casa del hermano de mi “madre”, ya que ellos acogían a otra chica de mi mismo viaje, que le había tocado en el mismo pueblo que a mí. Después, cenábamos sobre las seis y media, lo que se me hacía raro hasta que me acostumbré.

     Un día, un chico del instituto nos invitó a su casa a los estudiantes que veníamos de fuera para hacer un “campfire”, la típica fogata en la que asas nubes pinchadas en un palo.

     A lo largo del mes hicimos dos excursiones en conjunto los alumnos del viaje, una a las cataratas del Niágara y otra a la ciudad de Toronto. En las cataratas nos montamos en un barco que pasaba justo al lado de éstas, y era impresionante. Allí también vimos los alrededores de las cataratas, que era una calle llena de atracciones y tiendas de recuerdos, todo muy turístico, muy diferente a como imaginaba que sería.

     En Toronto tuvimos la oportunidad de subir a lo alto de la CN Tower, la famosa torre desde la que dice verse “Torontontero”, y las vistas eran alucinantes. Después nos llevaron al Toronto Eaton Centre, un centro comercial gigantesco.


     Estuve también en Stratford, una ciudad cercana a St. Marys, y allí me llevaron a la feria de Stratford, en la que había un montón de atracciones.

     Otro día se organizó en un pueblo cercano una clase de “Line dancing”, el típico baile country que se baila en línea dando pasos. Allí estuvimos varios españoles del viaje, ¡y terminamos bailando “La Macarena”!

     Pasé también unos días muy agradables con la familia. Deanna, Nolan y Jeff, el novio de Deanna, me llevaron a una misa en London, y me quedé sorprendida al ver la iglesia, porque parecía un teatro; incluso tenía dentro una cafetería, y en la misa había una banda que tocaba música y cantaba, nada que ver a como conocemos en España. Después fuimos a “Apple land”, unos campos de manzanos a los que puedes ir a recoger manzanas y a elegir tu calabaza para Halloween.

     En definitiva, mi estancia en Canadá fue una experiencia que jamás olvidaré y que ojalá tuviese la oportunidad de repetir. No sólo porque es una muy buena forma de mejorar y practicar el inglés, sino porque conoces a nuevas personas y una nueva cultura en la que aprendes a manejarte.

     Mi recomendación es que si se os presenta una oportunidad como ésta, no la desaprovechéis, porque es una experiencia única e inolvidable.

    An unforgettable experience.

     Some months ago, in September 2015, I had the opportunity to “cross the pond” and travel to Canada, something that I had always wanted to do. This was possible thanks to a scholarship to spend a month there with a host family. And it’s really worth it to strive for chances like this.

     After about 12 hours of trip between bus and plane, 50 students from Aragon arrived at the Toronto airport, and from there they took us to the meeting with our host families in the mythical yellow school bus. My family was Deanna and her 10-year-old son Nolan, and they took me to their house in a town called St. Marys. There is where I was going to spend the month and go to the high school, as one more member in the family.


     The high school was very different as we know it in Spain. I was assigned four subjects, which I would have every day during the whole month. They were “Parenting”, “Indigenous peoples in Canada”, “Guitar” and “Drama”. The teachers received me very well, they were very attentive and nice, and they asked me facts about Spain. In addition, there I met people not only from Canada, but also from Brazil, Switzerland and even from Spain, which also had gone there through scholarships.

     I spent the afternoons at home with my host family, or I went to my “mother’s” brother house, since they were receiving another girl from the same trip as mine, who was assigned the same town. Later, we had dinner about half past six, which was a little strange for me until I got used to it.

     One day, a boy from the high school invited all the exchange students to his house to make a “campfire”, the typical fire in which you roast marshmallows on a stick.

     Throughout the month we did two excursions all the students of the trip, one to Niagara Falls and another one to the city of Toronto. In Niagara Falls we got on a boat which passed right next to them, and it was awesome. There we also saw the surroundings of the falls, which was a street full of rides and gift shops, everything very tourist, very different as I had imagined it would be.

     In Toronto we had the opportunity to get to the top of the CN Tower, the famous tower from which it is said to be seen “Torontontero”, and the sights were amazing. After that they took us to the Toronto Eaton Centre, a huge mall.


     I also went to Stratford, a city near St. Marys, and there they took me to the Stratford’s fair, where there were a lot of rides.

     Another day, a Line dancing class was organized in a nearby town. It is the typical country dance that is danced in a line and giving steps. There we were some Spanish students from our trip, and we finished dancing the “Macarena”!

     I also spent some very agreeable days with my host family. Deanna, Nolan and Jeff, Deanna’s boyfriend took me to a mass in London, and I was surprised when I saw the church, because it looked like a theatre; it even had a cafeteria inside, and in the mass there was a band that played music and sang, nothing to do as we know in Spain. Then we went to “Apple land”, some apple fields where you can go apple picking and choose your Halloween pumpkin.

     In short, my stay in Canada was an experience I will never forget and I wish I had the opportunity to repeat. Not only because it is a very good way to improve and practice your English, but also because you meet new people and a new culture in which you learn to manage.

     My recommendation is that if you are presented an opportunity like this; don’t waste it, because it is a unique and unforgettable experience.